Manes

Para el rey de Lidia véase Manes de Lidia.
En la mitología romana, los manes son las almas de los seres queridos muertos. Como espíritus menores, eran similares a los Lares, Genii y Di Penates. Eran honrados durante parentalia y feralia en febrero. Los manes también eran llamados Di Manes (Di significa "dioses"), y las lápidas romanas a menudo incluían las letras D.M., que representaban dis manibus, o "dedicado a los dioses manes". La palabra también se utilizaba como una metáfora para referirse al averno.
Manes (los espíritus de los muertos) deriva del protoindoeuropeo *men-, "pensar". Son palabras relacionadas el griego antiguo menos ("vida, fuerza") y el avéstico mainyu ("espíritu").
http://es.wikipedia.org/wiki/Manes

Comentarios

Antes que nada, te felicito por el blog. Es interesante. Igual me equivoco, pero creo que en el final del capítulo 73, cuando dice "el día sin Manes" se refiere a la anécdota del personaje de la Grecia clásica Diógenes de Sinope, contemporáneo de Alejandro Magno. Exiliado de su ciudad, llegó a Atenas con un esclavo llamado Manes, quien lo abandonó. Esto dice Wikipedia: "Con un humor característico, Diógenes afrontó su mala suerte diciendo: “Si Manes puede vivir sin Diógenes, ¿por qué Diógenes no va a poder sin Manes?” Diógenes será coherente riéndose de la relación de extrema dependencia entre las personas."
Cristian dijo…
Saludos, soy el mismo del anterior comentario. Por si te sirve esta pequeña aportación.
La definición que presentas es válida para los manes aludidos en el capítulo 43, que yo explicaría así:
Espíritus de los muertos, deificados en la Roma clásica, que durante tres días al año (24 de agosto, 5 de octubre y 8 de noviembre) podían mezclarse con los vivos, saliendo a través del mundus, un hoyo o pozo situado en el centro de las ciudades que se destapaba y se dejaba abierto tan sólo en esos tres días, simbolizando la boca del infierno.
EO dijo…
El "Manes" del capítulo 73, por la mayúscula deja en claro que es un nombre propio. La siguiente mención de Ormuz y Arimán da el contexto en el que se debe entender. Ormuz y Arimán son dos principios básicos del zoroastrismo (religión persa). Ormuz es el principio del bien, creador del mundo, el Dios benévolo. Arimán es el principio del mal, del que proviene todo lo negativo o contrario al principio del bien. Se simbolizan con la luz y la oscuridad. El zoroastrismo o mazdeísmo precede históricamente al maniqueísmo, y ya tiene en sí, con esos dos dioses, el principio básico del maniqueísmo que apunta a un dualismo de opuestos, del que le interesa de modo especial la oposición del bien y el mal. El maniqueísmo fue una religión fundada por el persa Mani o Manes. Esa es la alusión cultural de Cortázar: Manes es en Occidente la cara visible del empobrecedor modo de pensar maniqueo contra el cual se rebela Oliveira. La Gran Costumbre, o Gran Burrada o Gran Tornillo (en ese capítulo) no es otra cosa que el maniqueísmo. Por eso aparece Manes al principio, como doctrina general, y luego Ormuz y Arimán aparecen como la concreción de ese principio abstracto.

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